La oportunidad más compleja, y de las más interesantes: ayudar a poner en regla una operación que ya produce pero no esta formalizada. Bien hecha, es ganar-ganar.
Miles de mineros trabajan de buena fe pero sin completar su formalización: les falta el título a su nombre, el RUCOM, los permisos. Trabajan en riesgo y no pueden crecer.
No son ilegales por mala intencion: son informales que necesitan acompañamiento para ponerse en regla.
Cuando una operación ya produce y solo le falta formalizarse, capital y estructura, ahí entra una inversión inteligente: ayudar a completar lo legal y operativo, a cambio de una participación en el proyecto.
Es de lo más complejo porque toca lo legal a fondo. Por eso se hace con abogados, con estudio, y sin atajos. Nunca improvisando.
El objetivo es llevar la operación a la legalidad total: título, permisos, trazabilidad. No es tapar, es poner en regla de verdad.
Hecho bien, el minero asegura su trabajo y el inversionista entra a un negocio que ya produce. Hecho mal, es un problema para todos. Por eso: solo con estudio y acompañamiento legal.